#MASELE | Procesos de Adquisición y Aprendizaje de L1, L2 y LE

Factores afectivos

Nosotros, profesores de las lenguas extranjeras, así como todos los filólogos, traductores y otros profesionales que trabajan con lenguas, han estudiado la lengua, y muchas veces más que una, porque les encantan las lenguas. Sin embargo, nuestros alumnos no siempre tienen por qué ser así, ya que no tienen mucha afectividad con las lenguas y general. La afectividad en el caso de turistas, por ejemplo, puede limitarse a la cultura, la comida o el buen tiempo que hace en el territorio donde se habla la lengua. Por otro lado, un profesional que ha encontrado un trabajo interesante en un país donde se habla una lengua que no domina, no tiene por qué tener afectividad con lenguas. Y aún más, puede haber casos de refugiados cuyo único objetivo era irse del país donde vivía, sin interés por la cultura o lengua del país de acogida.

Un ejemplo particular de una persona a que le encantan las lenguas, nos visitó en persona durante la clase de Procesos de Adquisición y Aprendizaje. Jozsef Szakos, originalmente de Hungría, ya quería aprender nuevos idiomas desde que era pequeño. Les decían que nunca hablaría inglés bien, pero ahora resulta que lo domina perfectamente, lo cual demuestra que tenemos que creer en las capacidades de nuestros alumnos. Además del húngaro, checo e inglés, habla chino y unas cuantas lenguas más con mucha fluidez, y encima algunas que domina en menor medida.

La sesión posteriormente a la charla de Jozsfer Szakos, era organizada por dos de nuestros compañeros y trataba los factores afectivos en la adquisición y el aprendizaje. Hablábamos de los distintos procesos de aprendizaje por el alumno extrovertido por una parte y el alumno introvertido por otra. Es cierto que un alumno extrovertido va a practicar más las habilidades orales que un alumno introvertido, pero eso no significa que vaya a tener un mejor dominio. A un alumno extrovertido, a su vez, le puede dar igual si usa el subjuntivo correctamente o no. El alumno introvertido, por otro lado, puede tener mucho más cuidado con la lengua a la hora de hablar. De todos modos, el input que ambos tipos de alumnos reciben, sigue igual y no creo que el alumno introvertido sea más capaz de adquirir una lengua que el alumno extrovertido o al revés, solamente por el hecho de ser introvertido o extrovertido.

La motivación es una de las claves de aprender una lengua, pero esto no significa que un alumno sin motivación no pueda tener buenos resultados al corto plazo. Sin embargo, al largo plazo es evidente que la motivación es uno de los factores imprescindibles. Para fomentar la motivación, la tarea del profesor podría consistir en presentar la lengua como herramienta para poder llevar a cabio actos de habla relacionados con los intereses, los gustos y las necesidades del alumno. Pues, si a un alumno le gusta el fútbol, hazle escuchar o ver un partido en el radio o la tele. Asimismo, un alumno a que le gusta la comida española, puede sentirse más motivado por redactar su receta favorita española.

Aparte de todos los intereses y gustos del alumnado, no hay olvidar la afectividad del profesor. Considero importante que el profesor también exponga sus intereses y que comparta a veces algunas experiencias personales, para que los alumnos puedan relacionarse con su profesor. Esto creará un ambiente mucho más dinámico y aumentará la confianza entre el alumno y el profesor y los alumnos entre sí.

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s